¡Cientos de personas! ¡Miles! ¡Cientos de miles!

 

…Pero ahora había gente por todas partes, gente que se abría paso a empujones, gente que no paraba de gritar. ¡Cientos de personas! ¡Miles! ¡Cientos de miles!

¿Era posible que todos fueran personas? ¿Personas como él, con sus pensamientos, sus sentimientos, sus sueños?

Caras hoscas, ansiosas, ceñudas, emergían junto a él y al punto volvían a perderse en aquel mareante torbellino de colores. Logen tragó saliva y parpadeó. Tenía la garganta seca. La cabeza le daba vueltas. Aquel era el mismísimo infierno. Sabía que no se merecía otra cosa, pero, que él recordara, no se había muerto…

De La voz de las espadas: la primera ley
por Joe Abercrombie

Logen es un tipo del Norte, un guerrero conocido entre otros motes por ‘el sanguinario’. ‘Sólo en las batallas se había sentido tan comprimido, estrujado y aplastado por otras personas‘ como cuando entra por primera vez en la, en palabras de Bayaz al mago al que acompaña, civilización.

 

Mies van der Rohe: yo, mí, me, conmigo

Conversaciones con Mies van der RoheDespués de estar últimamente hablando, viendo y leyendo bastante sobre Arquitecturas Colectivas, me chocó especialmente la respuesta de Mies van der Rohe a la pregunta ¿pueden los arquitectos trabajar juntos en proyectos importantes?

No creo mucho en este tipo de trabajo forzado en equipo. El trabajo en equipo en nuestro campo se lleva a cabo entre el arquitecto y los ingenieros mecánicos y de estructuras. Ahí es donde se desarrolla el trabajo en equipo. No sirve para nada trabajar con otros arquitectos. ¿Qué pueden hacer? ¿Quién hace qué? Creo que sería mejor disponer de cinco proyectos distintos y escoger. Al fin y al cabo, ¿por qué debería discutir mis ideas con cualquier otro? De todos modos, las cosas más importantes no pueden discutirse. Preferiría no trabajar con otra gente. Trabajo con despachos de arquitectos de mayor envergadura de diferentes maneras, pero no discuto mis ideas con ellos. Nunca lo haría.

Lo mismo sirve para el ingeniero de estructuras: le decimos lo que queremos y él nos dice si es posible. Con muy pocas excepciones, como el caso de Pier Luigi Nervi, los ingenieros de estructuras no saben lo que hacen en materia de proyecto.

Conversaciones con Mies van der Rohe

¿Y quién soy yo para contradecir al maestro entre los maestros? Y además es comprensible que pensase eso, entre otras cosas y dejando su genio a parte, porque se lo preguntaron en 1955. Mies siempre defendió que la arquitectura debía ser un reflejo de su época, plasmar «aquello que constituye la esencia de la época, lo único que realmente podemos y merece la pena expresar». Me queda la duda de cuál sería su respuesta ahora en 2013, tanto si tuviese los mismos 69 años que en aquel momento, como si fuese un recién titulado. Si no estaría de acuerdo en que para plasmar la esencia de nuestra época habría que empezar por la génesis misma del proyecto.

Y llamadme interesado, pero de lo que sí estoy seguro es que se mantendría firme en lo relativo a la segunda frase que he destacado en negrita, por mucho que diga nuestro gobierno actual y su LSP.

Ciudades superprotectoras

 

…Las ciudades actuales han sido diseñadas para protegernos de las inclemencias meteorológicas, incluso en nuestros momentos de esparcimiento. Nos resguardan del calor del verano y del frío o la lluvia del invierno. En ellas se erigen grandes centros de ocio donde miles de personas pasean a cubierto en una especie de microcosmos de temperatura y humedad perfectas. En esos lugares no es necesario pensar, sino tan solo dejarse seducir por las ofertas de todo tipo que salen a nuestro paso. Modernas construcciones, idóneas para llevar a nuestros hijos, favorecen la actual cultura de la impaciencia, de la máxima comodidad y satisfacción, del aquí y el ahora. No hay espacio para el aburrimiento, para la soledad, para la reflexión.

En abierta contradicción encontramos la naturaleza y, coronándola, la montaña. En ella experimentas el calor del estío que empapa tu camiseta de sudor, la sed que acartona tu boca, los pies hinchados y el cansancio. Basta con que alguna vez sientas todo esto en el monte, aunque sea de forma muy leve, para darte cuenta de tu ser, de tu esencia, de tus limitaciones y, lo que es más importante, de tu capacidad para resistir…

 

…Hazte esta pregunta: ¿cuándo fue la última vez que caminaste más de dos horas seguidas bajo la lluvia?…

de ‘Monterapia. Cuesta arriba se piensa mejor
por Juanjo Garbizu

MonterapiaMonterapia. Cuesta arriba se piensa mejor, es un libro que reflexiona sobre la vida actual que llevamos y nos invita a subir montañas para no perder la perspectiva de lo que somos, y a que pensemos en lo que deberíamos ser.

La primera impresión es que casi se trata de un libro de autoayuda. Pero en realidad se trata de la necesidad de su autor de compartir con quien quiera su propia experiencia. No te lo pierdas.

Funcionalismo Extremo versus Arte

 

…En ninguna parte de Rama se habían encontrado rastros de expresión artística; allí todo era funcional. Tal vez los ramanes consideraban que estaban ya en posesión de los supremos secretos del universo, y habían dejado de sentirse perseguidos por las ansias, anhelos y aspiraciones que atormentaban a la humanidad…

De ‘Cita con Rama’
por Arthur C. Clarke

La novela Cita con Rama, publicada en 1972, narra el encuentro del hombre con una antiquísima civilación alienígena a su paso por el Sistema Solar, en lo que parece una nave aparentemente abandonada, cilíndrica y gigantesca, que alberga en su interior las condiciones necesarias para soportar formas de vida inteligente, entre otras, la humana.

 

Superseñores en sus rascacielos

 

… El Secretario General de las Naciones Unidas, de pie e inmóvil junto a la larga ventana, miraba fijamente el apretado tránsito de la Calle Cuarenta y tres. A veces se preguntaba si convendría que un hombre trabajase a una altura tal por encima de sus semejantes. El aislamiento estaba muy bien, pero podía convertirse fácilmente en indiferencia. ¿O sólo estaba tratando de racionalizar su desagrado por los rascacielos, aún intacto después de vivir en Nueva York?…

De ‘El fin de la infancia
por  Arthur C. Clarke

La cita aparece muy al principio de El fin de la infancia. Novela publicada en 1953 que reflexiona entre otros temas sobre la cara amable de un futuro, con bastantes diferencias, tipo Gran Hermano, donde unos superseñores extraterrestres desde sus naves suspendidas sobre las principales ciudades, velan por nosotros.

En la vida real sufrimos de otros superseñores no tan amables, que no tienen naves pero nos ven pequeñitos como hormigas.