Arquitectos españoles en el extranjero – Episodio 26

Arquitectos españoles en el extranjeroQue muchos arquitectos y arquitectas se están marchando de España es algo de sobra conocido. Personalmente suelo rehuir los debates al respecto por varios motivos, entre otros porque la mayoría me resultan estériles. En realidad tampoco es algo nuevo ya que ha sucedido en otras ocasiones, tras la guerra civil por ejemplo. Como muestra, en este episodio comentamos la historia de tres arquitectos españoles en el extranjero: Rafael Guastavino, Josep Lluis Sert y Félix Candela.

Y hacia el final un par de comentarios de los oyentes. Uno que surge a raíz del episodio 24 sobre arquitectura directamente inspirada en obras literarias, y el otra una fe de erratas a propósito de un gazapo que incluimos en el episodio anterior al hablar del Previ de Lima.

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Selección musical a cargo de C’mmons Baby! Todas las canciones incluidas en este episodio en el momento de su publicación se distribuyen bajo licencia Creative Commons.

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3 pensamientos en “Arquitectos españoles en el extranjero – Episodio 26

  1. Ya perdonarán que en mi primer reseña les ponga un poco de hoja de perejil pero en realidad únicamente estoy respondiendo a la petición de realización de comentarios así que aquí alguno de ellos, si bien tengan en cuenta que lo hago con afán constructivo y de que continúen con su labor divulgativa pues considero que la idea divulgativa del ámbito arquitectónico así como de la libertad de expresión es siempre un reflejo de la salud de toda sociedad.

    Lo de los “gazapos” es una manera benévola de denominar ciertas lagunas de conocimiento de alguno de los contertulio-colaboradores habituales del programa que además aprovechan el espacio de retransmisión para “lanzarse” a la piscina y soltar cometarios gratuitos de nula veracidad que solo responden a la ocurrencia y el regate corto. En cuanto a la cantidad son tantos que no me dentengo a realizar un listado, no obstante, se agradece que se indiquen algunos de ellos en el apartado de correcciones o “fé de erratas” lo que indica la voluntad de enmienda, pero creo que se puede hacer más en ese campo pues es tan sencillo como ante la duda mejor no aseverar ni tan siquiera plantear ya que resulta que en ocasiones tales aseveraciones y/o planteamientos surgen de un conocimiento parcial de la información tratada pues no se ha profundizado hasta su plenitud por lo que no se obtiene una visión completa del asunto y de ahí la generación de confusión y contaminación errónea de la información.

    Por otro lado, el formato habitual de realizar un monográfico por colaborador resulta monótono, simplista y poco sugerente pues al igual que la idea de realizar un podcast sobre temática arquitectónica resulta en un principio sugerente y atractiva así como el de algunos de los temas planteados a lo largo de la serie de programas luego soís capaces de cargaros la idea misma en el desarrollo de la misma. Es como tener una buen proyecto de inicio y cargárselo a lo largo de su desarrollo por circunsatnacias que no voy a entrar pero me barrunto…
    El último programa es un buen ejemplo de ello pues en el contexto actual en el que vivimos de una enquistada crisis económica-política-social en el territorio nacional, con un elevado número de arquitectos titulados así como un alto éxodo de los mismos resulta decepcionante comprobar que se haya tirado de hemeroteca para solventar el capítulo y no tratar el asunto con mayúsculas, de manera actualizada y más sabrosa al mismo tiempo pues una “brainstorm del know how” de la red de colegas
    que todos los que nos dedicamos a esto conocemos que están actualmente trabajando en el extranjero hubiera resultado mucho más sujerente, actualizado, enriquecedor y útil para todos.

    Reciban un cordial saludo

    Beram

    • Hola Beram.

      Se agradece y mucho tu comentario. Se entiende a las claras que se trata de una crítica constructiva y ojalá más gente se animara a dejarnos este tipo de tirón de orejas. Son reflexiones muy valiosas que espero nos sirvan para mejorar.

      Me preocupa especialmente el tema de las lagunas de conocimiento. Nos aconsejas que “…ante la duda mejor no aseverar y ni tan siquiera plantear ya que resulta que en ocasiones tales aseveraciones y/o planteamientos surgen de un conocimiento parcial de la información tratada pues no se ha profundizado hasta su plenitud por lo que no se obtiene una visión completa del asunto y de ahí la generación de confusión y contaminación errónea de la información.” Has dado en el clavo.

      Lo intentaremos y ojalá lo consigamos, pero no será algo sencillo. Podríamos por ejemplo guionizar todo lo que vayamos a decir y comprobar con varias fuentes los datos en sí, lo que no es opinable, para minimizar los errores. Pero por un lado no tenemos tiempo, y por otro, al no ser profesionales de la locución no somos capaces de leer y al mismo tiempo conseguir frescura y ritmo. Las casi dos horas que nos tiramos a veces serían inaguantables si lo que hiciésemos fuese leer. En vez de guiones tomamos simples notas y nos planteamos exponer los temas como si nos lo estuviésemos contando cara a cara mientras tomamos una cerveza, de modo informal. Y de esa “informalidad” a veces pueden surgir temas que ni siquiera nos habíamos planteado inicialmente, de ahí que nos metamos en más jardines de los debidos, esas cosas que no deberíamos aseverar y ni tan siquiera plantear.

      En realidad tampoco es nuestra intención ser 100% rigurosos. Si realmente lo pretendiésemos no grabaríamos la morsa porque no somos especialistas en nada ni disponemos del tiempo necesario para sin serlo investigar lo suficiente. Creo que a partir de ahora debemos cambiar la entradilla inicial de cada episodio para dejar esto claro. Continuamente empezamos las frases con “en mi opinión”, “yo creo que” y cosas así. Pues desde el arranque de cada programa que a la gente que nos escucha les quede claro que somos arquitectos y punto, que ésta es una profesión que abarca muchas facetas distintas y la idea que tenemos sobre ellas es general sin ser especialistas en nada. Dejar claro que todo lo que digamos no debe tomarse como dogma de fe, y que creamos algo no deba ser entendido como cierto. No por aquello de si me justifico a priori ya puedo lanzar todo tipo de tonterías y ya está, sino por reconocer públicamente nuestras limitaciones y que la gente sepa a qué atenerse.

      Intentaré también insistir en animar a nuestros oyentes para que nos envíen su opinión, porque mucho de lo que decimos es opinable. Hay quien lo ha hecho y hemos estado encantados de leer sus correos.

      Respecto a lo de realizar un monográfico por colaborador entiendo que te pueda resultar monótono y simplista. De hecho con ésa misma sensación me quedé yo tras grabar este último episodio. Me preocupaba, y en cuanto supe que gente que personalmente conozco, y sé que me dice lo que piensa sin pretender quedar bien conmigo, lo había escuchado les pregunté a este respecto. Y para mi sorpresa… qué va, que había resultado muy entretenido y mejor que en algún monográfico sobre algún arquitecto en el que todos hablamos de él.

      Te hemos decepcionado por no abordar el tema de la emigración de arquitectos al extranjero a día de hoy y comentar casos del pasado. En Facebook hace nada también nos han invitado a abordar el tema desde ese otro punto de vista. Creo que cuando se habla del tema se hacen muchísimas generalizaciones y se olvida que la gente que marcha son personas, cada una con unas circunstancias diferentes, con una forma de encarar la vida diferente, unas espectativas diferentes, capacidades diferentes, etc. Si al final grabamos ese programa será para darles voz y nosotros permanecer callados. Y un episodio con ese planteamiento es muy complicado de producir. De todos modos se intentará si al resto de los que formamos La morsa les parece bien.

      En fin, ya no te doy más la lata. De verdad que muchas gracias por tu comentario, y te animo a que nos escribas, o mejor, que te animes a grabar (con el mismo teléfono serviría) tu opinión sobre cualquier cosa que hayamos grabado y desees compartir con nuestros y nuestras oyentes.

      Un saludo
      Juan Ortiz

  2. Sr Beram, por supuesto que se podría hacer mejor el programa, claro, todo se puede mejorar, pero tenga usted en cuenta que este programa es gratis, y sus componentes no sólo nos regalan sus conocimientos y nos descubren arquitectos y obras literarias o cinematográficas sino que además nos regalan su tiempo, y ademas, sinceramente, los compañeros de LMEY no sólo hacen un estupendo programa, sino que además no se equivocan más de lo que lo hacemos cualquier otro humano.

    Podríamos hablar de los medios el tiempo y el dinero que cuesta hacer un programa de radio, incluso de que es el único programa dedicado a la arquitectura que conozco, de que todos sus componentes son arquitectos y no periodistas, podríamos hablar de todas las cosas buenas que tiene LMEY, pero para que, usted prefiere poner el foco en la anecdota, en que una vez uno de ellos confundió unha fecha, o en cualquier chorrada de la que se habrá acordado mientras leia el marca, que por algunas de sus expresiones parece su publicación de cabecera.

    Tambien podríamos pararnos en la pésima redacción o incluso en algunas de sus frases que directamente son un atentado no ya al buen gusto, sino a la mera composición sintáctica.

    Por último le señalare “a modo de regate corto”, que debería revisar sus valores y baremos pues la crítica que ha hecho no era pertinente y además, no es constructiva.

    Ahh. Y despues de un largo “brainstorm del know how” conmigo mismo, he llegado a la conclusión de que no he leido nada tan pedante e inexacto como su texto en años.

    Sr B

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